Los chillers son equipos de refrigeración mecánica diseñados para extraer calor de un fluido, generalmente agua o una mezcla agua–glicol, con el objetivo de suministrar agua fría de manera continua y controlada a sistemas de climatización y procesos industriales. Constituyen el corazón de muchos sistemas térmicos, ya que permiten mantener temperaturas estables, eficientes y confiables.
El principio de funcionamiento de un chiller se basa en el ciclo de refrigeración por compresión de vapor, el cual incluye los procesos de evaporación, compresión, condensación y expansión. El refrigerante absorbe el calor del fluido en el evaporador, es comprimido para elevar su presión y temperatura, y posteriormente libera ese calor en el condensador (enfriado por aire, agua o sistema evaporativo). Finalmente, el refrigerante se expande y reinicia el ciclo.
Los chillers pueden configurarse en diferentes tecnologías y capacidades, adaptándose a una amplia gama de aplicaciones y requerimientos energéticos.
Alta eficiencia energética, con tecnologías de velocidad variable y control inteligente.
Control preciso de la temperatura, esencial para procesos críticos.
Operación confiable y continua, incluso en condiciones de alta demanda.
Flexibilidad de diseño, para aplicaciones comerciales e industriales.
Compatibilidad con refrigerantes modernos, de bajo impacto ambiental.
Integración con sistemas de automatización y monitoreo.
Reducción de costos operativos y optimización del consumo eléctrico.
Los chillers son ampliamente utilizados en:
Sistemas HVAC comerciales e industriales
Edificios corporativos y hospitales
Centros de datos (data centers)
Industria farmacéutica y alimentaria
Procesos industriales (plásticos, química, manufactura)
Plantas de proceso y líneas de producción
Gracias a su versatilidad, eficiencia y precisión, los chillers son una solución clave para la gestión térmica moderna, garantizando confort, continuidad operativa y alto desempeño energético.